El día estaba gris como los corazones de todos los que nos encontrábamos ahí, el viento estaba helado y parecería la causa del escalofrío que recorría nuestros cuerpos y algunas gotas de lluvia en nuestros rostros dibujaban lagrimas que mostraban nuestra tristeza.
El clima de ese día se alineo con nuestros corazones, o simplemente nuestros corazones contagiaron al clima con la tristeza que cargaban.
Porque a veces el torrente de sentimientos de nuestros corazones son como el clima, intentamos pronosticar qué podría pasar con ellos, pero algo inesperado puede suceder; porque cuando estamos tristes es como un día lluvioso y cuando estamos alegres es un día soleado; cuando estamos enamorados es primavera y cuando las hojas caen en el otoño sufrimos de desamor.
Me corrijo, no es que el torrente de sentimientos del corazón "a veces" sea como el clima, "siempre" es como el clima. Ese clima que determina nuestros estados de ánimo de acuerdo a las situaciones a las que nos enfrentamos y de acuerdo a nuestras personalidades nos preparamos de una u otra forma para cada temporada.
En periodos de lluvias, algunos se protegen completamente al punto de aislarse, otros cierran los ojos y dejan que las gotas una a una mojen todo su rostro y están los que alguna vez ya pasaron por una temporada similar y simplemente están preparados y cargan su paraguas.
En ocasiones, ese clima de nuestros corazones, así como el meteorológico , no nos permite hacer algo para cambiarlo, por eso, a veces cuando nuestros corazones están tristes, solo nos resta esperar a que en algún momento salga el sol de nuevo.
No importa que tan largo, crudo y agudo sea el invierno, cuando termina siempre es primavera ...
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Yo se que ese clima no lo puedo cambiar
yo solo quiero acompañarlo mientras siga lloviendo en su corazón,
y esperar el tiempo que sea necesario hasta que salga de nuevo el sol.
yo solo quiero acompañarlo mientras siga lloviendo en su corazón,
y esperar el tiempo que sea necesario hasta que salga de nuevo el sol.