Hace algunos meses hice una encuesta en mi blog acerca de cuál es la raza de perro favorita. Aparte de las que yo había puesto como opciones mucha gente marco la opción otro y a través de diferentes medios me dieron un número amplio de razas de perro, algunas de las cuales no sabía que existían. La principal razón de esta encuesta era ver la empatía que pueden tener los perros con las personas que conozco y con las que por error llegaron al blog y la contestaron.
Aunque me gustan en general los animales (algunos más que otros), le tengo especial cariño a los perros y los gatos ya que de niño siempre tuvimos en casa alguna de estas mascotas, muchas veces al mismo tiempo, y si bien tengo un especial respeto por los gatos, debo aceptar que soy de los que prefiere a los perros por la cantidad de cariño y ternura que pueden despertar en las personas, es impresionante.
Más allá de ser conocido como el mejor amigo del hombre, un perro, un buen perro (la mayoría de ellos) va mas allá de eso, el perro se convierte en un miembro más de la familia, uno puede llegar a querer a un perro tanto como a una persona y por eso mismo, uno puede llegar a preocuparse cuando se enferman o a extrañarlos igual cuando ya no están. Esto pasa porque ellos se convierten en un amigo silencioso, que no reprocha, que no se burla, que ayuda, que consiente, que acompaña y con el que uno se divierte. También es ese amigo con el que uno no puede durar mucho tiempo bravo, porque con un acto de ternura o de torpeza uno los perdona fácilmente, además porque cualquier maldad o travesura que hayan podido hacer es en parte culpa nuestra.
Las gracias, los trucos, o las demostraciones de inteligencia nos llenan de orgullo y queremos mostrarlas a todo el mundo, desde el popular "dar la mano" hasta el mandarlos a la tienda por pan, ninguno de los perros que tuve lograron hacer el truco de ir por pan, si hubieran llegado a la panadería posiblemente hubieran regresado a la casa sin pan pero con todo el hocico lleno de boronas (en mi casa hubo un perro que se llamaba Boronas), así como ese orgullo, existe "el oso" o la vergüenza que hacen pasar y es como si fuera uno mismo. Los perros de mi casa siempre fueron de los que hacían pasar más vergüenzas que sentir orgullo, pero igual los quisimos mucho. Algunos de esos perros fueron:
- El perro (macho) que nunca aprendió a levantar la pata para orinar, más o menos toca lavarlo cada vez que orinaba (toda la vida orino como hembra).
- El que hacia demostraciones homosexuales en la calle, con perros de la calle, que tipo de castigo le pone uno a un perro tan liberal.
- El que creía que "montarse" era algo tradicional de cualquier interacción social, no podía conocer una perra para jugar porque la tenía que montar, no podía conocer un perro para jugar porque lo tenía que montar, no podía conocer una amiga de uno porque …. Efectivamente, tenía que montarla. No me acuerdo bien, los perros normalmente olfatean los arboles antes de "marcar su territorio" orinándolos pero, creo que este antes de orinar un árbol primero lo montaba y luego lo orinaba, este perro era un el "montador".
El torpe que no peleaba con los gatos, solo jugaba con ellos solo que tan grande y tan torpe que los gatos terminaban en el cielo de los gatos (con una bola de estambre gigante en una nube).Igual no importa cuántas vergüenzas pasara por ellos, quise mucho a esos perros, y los extrañe mucho cuando ya no estuvieron más conmigo (a algunos aun los extraño).
De nuevo, que seres tan increíbles los perros para producir cariño, y si existiera el cielo de perros me lo imagino lleno de juguetes, de "amos" que no se cansan nunca de lanzar pelotas y frisbees, de arboles donde todos puedan marcar su territorio sin problemas, con millones de huesos de carnaza para que pasen días mascándolos o enterrándolos y desenterrándolos de las nubes.
Un cielo de perros en el que en algún momento Max, Nicko, Perseo, Lucas, Tomas, Ganya, Gush, Angie, Firu, Bubba, Moti, Millonarios, Mono, Dino, Nana, Atila, Gigi, Chivi, nicki kash, Poch, Drako, Tuiqui, Caramelo, Boronas, Atos y muchos otros se encuentren a correr y a jugar… solo que uno de esta lista va querer montarlos a todos.
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Dedicado especialmente a los perros que por diferentes motivos han tenido que irse al cielo de los perros. Y a sus dueños que los vieron sufrir o que simplemente ya no los vieron mas y sintieron la tristeza y el vacio que dejan estos animalitos en nuestros corazones.