6/20/2010
POR QUÉ ME CASÉ DE UN MOMENTO A OTRO
Antes que nada debo agradecer las felicitaciones y los comentarios que he recibido a través de diferentes medios con la súbita actualización de mi relationship status de Facebook y el siguiente post corresponde a una explicación a ese repentino cambio:
Tanto he dicho ME CASO MAÑANA! Últimamente para hacer referencias a esas mujeres que uno ve por ahí, que pueden ser lindas, chéveres o simplemente despampanantes y podrían hacerme tomar la decisión: con ella me caso mañana! Finalmente sin esperarlo, sin buscarlo y sin pensarlo simplemente pasó!
Todo inicia en una celebración con algunos amigos en un restaurante/bar de Bogotá. Amigos de esos de verdad, de los que se divierten a costillas suyas siempre que pueden, de los que siempre están ahí para burlase. Amigos de esos de verdad, con los que uno se divierte y se burla de la gente, así sea uno mismo el centro de esas burlas.
Una de las primeras decisiones y de las más importantes que se toman en este tipo de eventos es la de "qué vamos a tomar?" y en este grupo de amigos existe como una norma tácita: si vamos a hablar carreta y tratar de arreglar el mundo con nuestras tertulias intelectuales y trascendentales, tendemos a inclinarnos por los tragos largos: whiskey, ron, vino, vodka y hasta fernet (a veces de todos en la misma noche), pero si el ánimo es para rumbear y/o divertirnos nos inclinamos por los tragos cortos en los que el Aguardiente y el Tequila son nuestros favoritos.
Por la naturaleza de esta celebración el ánimo era para tragos cortos, y la respuesta a la pregunta "qué vamos a tomar?" fue tequila !! Oh el tequila delicioso manjar de agave creado por los dioses.
Una vez tomada la decisión y guiado por experiencias previas y conociendo cuáles son los efectos que tienen un par de tequilas en mí, debía hacer una evaluación del daño colateral que podía causar. Así que empecé a mirar, algo nervioso y alterado, las inmediaciones de nuestra mesa: había un par de señoras que podrían estar rondando entre los setenta años acompañadas por una pajera que podrían estar por los cincuentas, créanme yo también me sorprendí con ese cuadro; en la mesa contigua a esa, había un grupo de cinco mujeres solas que me parecieron contemporáneas a nosotros, en los treinta; al lado de ellas una mesa un poco más grande, mucha gente, un grupo mixto con edades que oscilaban entre los treinta y los cuarenta. Debía revisar con cuidado porque tenía el presentimiento de que esa noche iba a ser especial, algo importante estaba a punto de suceder.
Claramente el daño colateral lo buscaba en otras mesas y no en la nuestra, en la que solo había mujeres que son mis amigas y/o están casadas con alguno de mis amigos y obviamente hasta yo tengo límites.
Entre risas, burlas, bailes y algunos brindis fue pasando la noche y el tequila ya comenzaba a tener su efecto en mí, fue entonces cuando la vi, estaba sola con sus amigas en la mesa, digo sola porque no estaba en compañía masculina, siendo así le sonreí y ella me sonrió de vuelta. Entonces me acerqué a ella para iniciar una conversación, nunca he pensado cómo romper el hielo en una situación así, siempre pienso que algo se me ocurrirá cuando esté ahí, esta vez solo se me ocurrió decir "oye, cuánto has tomado esta noche?" a lo que ella contestó: "toodos, y yo nunca tomo!".
Yo no soy de los que toma ventaja o se aprovecha de una mujer bajo los efectos del alcohol, pero en esta ocasión me gustó mucho la sonrisa que me hizo y no quería ser prejuicioso, no porque hubiera perdido 2 veces el equilibrio en menos de un minuto o porque hubiéramos intercambiado PINs aunque yo no tenga un BlackBerry o porque me preguntara cinco veces mi nombre y me hubiera contado otras tres en qué trabajaba, iba a dejar de darme una oportunidad con ella, así que como ella no se podía sostener de pie tomé la decisión de sentarme junto a ella, bajo los vigilantes y escrutantes ojos de una de sus acompañantes. Algo especial estaba por suceder.
A unos centímetros de distancia se empezaba a fraguar un nefasto plan que pudiera arruinar la magia del momento. Desde el punto de vista de mis amigos yo estaba demasiado sonriente, posiblemente haciendo la cara de amor que hago antes de dar un beso y con mis ojos perdidos entre los ojos y los labios de la niña que estaba sentada junto a mí. Claro, y como no pueden ver a un pobre acomodado! No vieron que ella pudo convertirse en LA MAMÁ DE MI HIJOS!
No estoy seguro cuál era la conversación que estaba teniendo con mi nueva amiga pero debió ser una muy buena, los dos nos reíamos y sonreíamos, estábamos disfrutando realmente esos instantes juntos, cuando sucedió, una de mis amigas se acercó y se sentó con nosotros, tomó mi mano con la suya de una manera muy hábil haciendo relucir su anillo de compromiso y su argolla de matrimonio. Yo la miré, a mi amiga, y ella me hizo esa sonrisa en la que se le notaba la maldad y en un instante cambió su rostro por uno un poco más dulce pero con fatiga a la vez, como si reflejara que no era la primera vez que lo tuviera que hacer, estirando la mano hacia mi nueva amiga le sonrió y le dijo: "Hola mucho gusto, qué pena molestarte yo soy la esposa de Juan Sebastian".
No estoy seguro que cara debí haber puesto, pero creo que dejé de respirar por unos instantes. Mi nueva amiga quedó con una sonrisa congelada en su rostro y muy despacio se giró hacia mí y aún con la sonrisa congelada levantó las cejas como pidiendo una explicación. Entonces yo le di la mejor respuesta que podía dar esa pregunta implícita que me hacia su cara: "No, ella no es mi esposa".
Ahora es cuando me pregunto si eso fue lo mejor que se me pudo ocurrir "ella no es mi esposa?", si no es ella entonces cuál es?, porque no pude decir "no estoy casado" que esa es la realidad, que no estoy casado y hasta ese día no era algo que yo hubiera contemplado. Adicionalmente me fijé que en ningún momento se me ocurrió soltar la mano de mi amiga, era como si esa idea de estar casado no me disgustara para nada e incluso me sentía cómodo al respecto. Es como si en mi subconsciente se empezara a contemplar la idea de estar cazado , digo casado, como algo viable, como si bajo los efectos del alcohol quisiera que fuera así.
Finalmente, mi nueva amiga se excusó para ir al baño y nunca regresó, o realmente se puso mal por todo el trago que había tomado esa noche o simplemente no quiso regresar y se fue. La verdad es que probé las mieles del matrimonio por unos instantes y debo agradecérselo a mis amigos, espero que el día que esté casado de verdad y esté en un bar tomando tequila con mis amigos pueda manejar el tema del daño colateral porque esta vez no sería una broma, creo que me sacarían de una oreja del bar y no me hablarían en un buen tiempo (en el mejor de los casos).
Así que ME CASÉ!!, por unos instantes, entonces o dejo de beber para no tener más pensamientos impuros como esté, o sigo en las mismas y en una borrachera de estas termino casado de verdad. EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD, LEY 30 DE 1986.
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